domingo, 16 de abril de 2017

...VACIANDO MI MOCHILA... PARTE I.


LA MOTIVACIÓN:

Suele ocurrir que antes de iniciar un escrito de mis procesos hago un recuento de la vivencia presente para contextualizarlo a partir de allí. Así que, desde el más reciente a la fecha, ha pasado un mes aproximado en el que me he permitido experimentar todo, en consciencia y tranquilidad ¿En serio?
Ir a trabajar después de una celebración, ralentizar mi ritmo en consonancia con los procesos laborales, cooperar con el jefe encargado, decantar poco a poco la ira que se me activa de vez en cuando con el papá de mi hijo, adentrarme en la relación con mis hijos, gestionar mejor el tiempo, continuar con los preparativos de las vacaciones de Semana Santa, viajar y cambiar mi destino sobre la marcha, aceptar mis limitaciones físicas, han sido apenas unas cuantas cosas que me han permitido seguir soltando, dejando ir, fluyendo con lo que  aparece en el flujo de la vida... muy a pesar de mis elecciones.

LOS PREPARATIVOS DEL VIAJE EN SEMANA SANTA:

Fue también un mes aproximado en el que comencé a prepararme y preparar a mis hijos para lo que sería nuestro receso de Semana Santa. Lo único claro que teníamos en ese entonces, era que estaríamos fuera de casa y que serían unos días frente al mar pues, ya en enero, habíamos estado tierra adentro. 

Playa Los Naranjos:
A la altura de la desembocadura del Río Piedras.
Parque Natural Tayrona.

El Parque Natural Tayrona era nuestro destino oficial, no sólo porque no tuvimos la oportunidad de recorrerlo mucho la primera vez sino porque queríamos experimentarlo desde la vivencia del "camping".
Esta maleta grande, otra mediana,
dos morrales y una bolsa.
Nuestro equipaje para el Eje Cafetero.
Así que, en la preparación mental y emocional que hice, volví a buscar información del lugar, formas de acceso, costos, disponibilidad de alimento, vestuario requerido, etc. Fue muy enriquecedor todo lo que encontré. Me topé con la cultura mochilera y debo reconocer que pese a la idea que tenía de que salen de viaje a aventurar por el mundo, la gran mayoría de viajeros-mochileros son personas con motivaciones más elevadas que disfrutar de una simple aventura por los lugares que recorren; quieren salirse de los patrones que rigen sus vidas (y lo hacen), ofrecen al mundo sus talentos, su servicio,  se entregan a la vida y a la experiencia, conocen un sinnúmero de herramientas que, incluso, les permiten viajar gratis, con poco dinero o ganarlo para seguir viajando. Bebí mucho en la preparación y en el viaje de esa cultura; empezando por la mochila, jaja...sí, fueron varios aspectos los que incorporé en esta experiencia: un viaje con pocas cosas, una mochila ligera; pero pesada aún jaja. 
 
Mis pertenencias, empacadas por categorías.
Práctico, cómodo y sencillo.
Desprenderme de lo innecesario no me costó mucho, ha sido un proceso reiterativo a lo largo de mi vida que se ha afianzado con la aplicación del Método Konmari*, una herramienta que apareció en mi realidad a mediados del año pasado cuando tuve el cuadro lumbar. Pero, también porque en mi paso por el Tayrona en el 2014 y por el Eje Cafetero en enero de este año, me había hecho consciente que mucho de lo que empacaba, no utilizaba. Así que, la consigna esta vez, en cuestión de ropa, calzado y accesorios, era llevar para la mitad del tiempo que pasáramos fuera de casa; además, tenía la experiencia mochilera que la sustentaba. Así lo hicimos (tres morrales; uno para cada uno, las carpas y una bolsita pequeña con comida fue nuestro equipaje para el viaje) y reconozco que, incluso hubo cosas que estuvieron de más.
 
El morral de mi hijo.
Sí, realmente hicimos un gran avance.
Cortesía de la cultura mochilera, jeje.
Algo que también acostumbro a hacer antes de viajar es preguntarme sobre mis motivaciones. Esta vez las percepciones fueron más profundas, gracias de nuevo a un mochilero que encontré en internet. Tanto que antes de viajar, ya sabía que no tenía que hacerlo. ¿Qué qué? Jaja sí, una reflexión que, en primer momento, fue muy desconcertante para mi ego acostumbrado al control porque lo escuché decirme: ¿Y entonces tanta inversión y energía para qué? Jaja... mi respuesta para él, fue: Tú tranquilo que ahora quien toma el control soy yo. Con que haya logrado que me preguntes y con que tus planteamientos me hayan llevado a sentir lo que siento en este momento, para mí, ya es ganancia. Tú tranquilo que ahora quien toma el control soy yo. Jajaja. De todas formas viajo. Pero ahora lo hago desde la consciencia de que ya no tengo que hacerlo por motivaciones supérfluas, llenas de proyecciones sociales y de voces que no son la mía. Ahora viajo porque simplemente me encanta viajar y lo disfruto. Síi, disfruto la "actitud de viaje" con que me levanto en estos días previos, durante y después de... (otro mensaje que recibí de un video de TEDX); dispuesta,  atenta y con energía suficiente para vivir la aventura a pesar del cansancio.

Otro aspecto en el que me cuestioné muchísimo fue el tema del dinero; en general, el tema de la abundancia. Recorriendo la cultura mochilera recordé que cuando uno hace una elección, la vida, el universo, Dios o como digo: El amor la sostiene, siempre y cuando uno haga lo que tiene que hacer para moverse en dirección a esa elección. El dinero entonces, no es un obstáculo porque la abundancia se muestra en sus ilimitadas formas y en sus ilimitados procesos. Eso fue recurrente en todos los videos que vi durante el período previo al viaje y fueron muchos. Alrededor de unos treinta.

Pues bien, preparar este viaje fue diferente. Me permitió observar algunas creencias limitantes camufladas; abrirme a los cambios; conocer los mecanismos sutiles que utiliza mi ego para sabotearme; recordar mi esencia divina, ponerla a trabajar para mí; en fin, en síntesis: expandir mi conciencia y por supuesto con ello, seguir desprendiéndome de capas y capas para ir más ligera de equipaje por la vida...Simbólico, ¿no? ¡Ay, bendita existencia!, si así, no fuera.

EL VIAJE:

Aún no escribo sobre él porque en el tapete está puesto el tema, que en este tiempo, me está retando y permitiendo seguir integrando mis aspectos; pero les puedo ir adelantando cómo va el proceso de entender la lógica que mueve ese tema: La salud... 

Para mí, ha sido un seguir escuchando a mi ego herido por su pérdida de protagonismo y un seguir respondiéndole que no se preocupe, que ahora me encargo yo, aunque a veces sea desafiante, aunque a veces no sepa ni cómo. Ya no hay marcha atrás. Es que ni si quisiera; ya no se puede jeje... Del cómo, el Amor se encarga porque él, lo sustenta todo. Así que con eso les digo: Nos vemos en la segunda parte donde podrán evidenciar la forma en que el Amor se manifiesta en mi vida y cómo me está permitiendo seguir vaciando mi mochila... Doy gracias por ello.

Soy yo la que escribo.
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*Método Konmari: Es una herramienta para ordenar tu espacio, fue creado por  la japonesa Marie Kondo. Autora del Best Seller: La magia del orden. Libro que explica su método.

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